'Existe una manera de vivir a la que los Lakota llaman "Caminar en la Belleza." Se dice que uno Camina en la Belleza cuando tiene su Tierra (parte física) y su Cielo (parte espiritual) en Armonía.'

divendres, 25 d’agost de 2017

La obra del gran fotógrafo Americano Edward S. Curtis


Edward S. Curtis (1868 - 1952)
Edward comenzó su proyecto basado en un monumental estudio de los Nativos Americanos que duró 30 años, documentó ambiciosamente con palabras e imagenes los vestigiosos del tradicional modo de vida de los indios que ya empezaba a extinguirse.
Con una dedicación personal incansable, Curtis visitó las tribus indias Americanas desde la frontera mexicana hasta hasta el estrecho de Bering,(Alaska) ganándose su confianza con paciencia y sensibilidad.
El trabajo fotográfico de su vida fue publicado en 20 volumenes titulada 'The North American Indian.' Entre 1907 y 1930. Se imprimieron 272 copias en total, así que las reproducciones originales son hoy extremadamente escasas.Edward Curtis nació en Wisconsin y creció en una región en la que aún vivian los Nastivos Americanos Chippewas y Winnebagos. Tenía 22 años cuando la masacre de Wounded Kneeanunció el ocaso definitivo de la cultura India. Curtis comenzó a experimentar en su juventud con una cámara hecha por él mismo. Despues del temprano fallecimiento de su padre, Curtis se dedicó a la fotografia, desde 1891 residió en Seattle, trabajó en un comercio de fotografia , que terminó por adquirir. Se dió a conocer gracias a sus fotografías de estudio y de paisajes.
Una de sus primeras modelos que fotografió fue a la 'Princesa Angeline' asi era como la conocían en la población en su mayoria blancos. Tenía 80 años y era la hija del Jefe Sealth, quien había dado su nombre a la ciudad de Seattle.
Curtis conocía perfectamente el bosque y las cimas del monte Rainier, pues trabajaba allí de guía.
A pesar de su entusiasmo por los Nativos Americanos, al comienzo de su actividad, Curtis sabía más bien poco sobre ellos y compartía el prejuicio de los blancos, que consideraban sus creencias como pura superstición.
Junto a un antropologo que conoció en una expedicion por Alaska, pasó un instructivo veranocon los indios de las llanuras, donde aprendió mucho de las personas que se convertirían no solo en sus modelos fotográficos, sino en el objeto de su afán de saber.




La idea de crear una amplia documentación sobre las tradiciones de las tribus indias en peligro de extinción le vino ya probablemente en 1903 se trataba de plasmar, en textos y en imágenes, la historia de todas las tribus Nativo Americanas que pudiera llegar, su vida, sus ceremonias, leyendas y mitos. Curtis tuvo que abandonar las comodidades de la vida domestica para realizar uno de los trabajos mas duros que pueda imaginarse, las frecuentes y largas separaciones de su familia, exponiendose a las fatigas que supone viajar continuamente por caminos intransitables.
Cuando Curtis empezó a fotografiar a los Nativos Americanos, ya estaban recluidos en reservas. Su número había quedado reducido a menos de la mitadde la población inicial de las  tribus como consecuencia de las guerras. La desnutrición o las enfermedades como la varicela y la tuberculosis, y sobre todo por el incesante cercenamiento de su espacio vital. En sólo un invierno en 1864 las tribus Piegan y Cheyenes perdieron a 1780 miembros por el sarampión.
Curtis comenzó a viajar, visitando gran número de tribus. Por su curiosidad e ignorancia lesionó involuntariamente leyes no escritas, por lo que los Nativos le recibieron friamente. Tres o cuatro veces oyó el tiro de un rifle a sus espaldas y en una ocasión, un Nativo tiró un puñado de tierra a la cámara. El malechor se quedó sorprendido cuando Curtis sacó un cuchillo y se abalanzó sobre él...lo que provocó el aplauso de todos los Nativos que se encontraban a su alrededor.

En 1911, Curtis mencionó frente a un reportero del New York Times que muchas tribus no solo estaban dispuestas a colaborar en su proyecto, si no que además concedían mucha importancia a ayudarle; habian entendido la idea de que su empresa estaba a l servicio del recuerdo duradero de su vida y sus tradiciones. 'Una tribu que he visitado y estudiado hace saber a otra tribu que, despues de que haya desaparecido la generación actual, se sabrá por mis libros como han vivido los Nativos Americanos. Y la segunda tribu no desea ser menos.


Curtis llegaria a trabajar 30 años en el proyecto que el mismo se había propuesto, y en el que se consideraba artista y cientifico. Visitó 80 tribus, expuso unos 40.000 negativos, mantuvo incontables entrevistas sobre tradiciones y costumbres, escribió las historías de las tribus y estudió sagas. leyendasy mitos, grabó música, canciones y cantos, que transcribió a notas musicales. Todo ese material se preparó para ser publicado. De este modo se han conservado los conceptos fundamentales de 75 lenguas y dialectos, así como más de 10.000 canciones. Pero eso no es todo. Curtis fue el primero en filmar a los Indios entre otras grabó mla danza de la serpiente de los Hopis. Se trata de un ritual de 16 días de duraciónde las hermandades de la serpiente y el antílope de Arizona, que solo se celebra cada dos años, para impetrar la lluvia. Gracias a la confianza de que gozaba entre los indios, pudo participar personalmente en ella. eso significa que había de ayunar durante varios días y danzar, con el cuerpo pintado y cubierto por un taparrabos, siguiendo el ritmo de los tambores, con una serpiente de cascabel viva entre los dientes.
Povi-Tamu Indian Pueblo

Mujeres y Poblado Hopi

El ayudante y mano derecha de Edward Curtis era William E. Myers, un maestro en taquigrafia y al mismo tiempo especialista en fonetica de gran talento. Myers pasaba a maquina los apuntes que habían hecho durante el día. De este modo, los apuntes de campo estaban siempre al día. El horario de trabajo, durante la temporada de 6meses superaba las 16 horas diarias, la mayor parte del tiempo Myers trabajaba por su cuenta. Preparaba viajes, organizaba proyectos de investigación de campo, se informaba en las bibliotecas y en muchas ocasiones investigaba sobre el terreno con absoluta autonomia. Se ocupó de la redacción final de los textos, cooperandando con Curtis Y Hodge. No era solo un secretario, sinoffiun cientifico, cuya aportación a 'The North American Indian' es dificil de cifrar, pero que, en cualquier caso, debió de ser de mucha entidad. y mano derecha de Edward Curtis era William E. Myers, un maestro en taquigrafia y al mismo tiempo especialista en fonetica de gran talento. Myers pasaba a maquina los apuntes que habían hecho durante el día. De este modo, los apuntes de campo estaban siempre al día. El horario de trabajo, durante la temporada de 6meses superaba las 16 horas diarias, la mayor parte del tiempo Myers trabajaba por su cuenta. Preparaba viajes, organizaba proyectos de investigación de campo, se informaba en las bibliotecas y en muchas ocasiones investigaba sobre el terreno con absoluta autonomia. Se ocupó de la redacción final de los textos, cooperandando con Curtis Y Hodge. No era solo un secretario, sinoffiun cientifico, cuya aportación a 'The North American Indian es dificil de cifrar, pero que, en cualquier caso, debió de ser de mucha entidad.
Mientras tanto otro empleado Adolph Muhr, se ocupaba del famoso estudio fotografico de Curtis en Seattle. Murh que segun la prensa gozaba de una extraordinaria fama, revelaba tambien los negativos de Curtis, como consecuencia de ello, solo podía dedicarse en parte al estudio, con lo que descendieron los ingresos  y de los ingresos del estudio tenía que vivir la familia de Curtis. La constante penuria y la permanente ausencia del hogar produjo una grave desaveniencia matrimonial. Entre 1916 y 1922 se suspendió el proyecto , pues tras su divorcio, con la sangría economica que eso significaba y el fallecimiento de Muhr en (1915) no estaba ni física ni económicamente en condiciones de acabar su obra.
En 1919 Curtis se trasladó a Los Angeles y comenzó a recibir encargosTrabajó tambien como director de fotografía para los estudios de Hollywood. Su nueva situación economica le permitió continuar su obra con el tomo 12 de 'The North American Indian'. En ese momentom apenas existia un interés publico o cientifico por la continuación de su obra.
Charles Lauriat, librero de Boston se ocupó de comercializar,
sin mucho éxito, el resto de los tomos y los fotograbados.

¿Son esas las fotografias, con su cualidad mágica, realmente el eco de un tiempo en que el hombre vivia en armonía con la naturaleza?
Esto bien puede ponerse en duda. Incluso antes de su contacto con el hombre blanco, los Nativos Americanos no siempre se comportaron de un modo que los actuales esotéricos y amigos de los chamanes considerarían politicamente correcto. Muchas tríbus guerreaban unas con otras con gran crueldad, tampoco cuidaban de economizar en el uso de las reservas naturales. Cuando un jefe ordenaba levantar el campamento, eso no necesariamente significaba el comienzo de nuevas gestas heroicas, sino que el entorno estaba tan polucionado por los propios excrementos que era imposible seguir viviendo allí. Ciertamente, los indios poseían un concepto completamente diferente de la naturaleza; vivian en armonía con ella, como explicaba el jefe Oso en pie: 'Las grandes praderas, las suaves colinas, los ríos con sus meandros, la maraña del monte bajo..no son para nosotros salvajes. La naturaleza solo era salvaje para el hombre blanco, y solo para él estaba infectada de animales salvajes y barbaros. Para nosotros era mansa. La tierra era buena y estábamos rodeados de la bendición del Gran Misterio. Antes de que los hombres peludos vinieran del Este, atacandonos injustamente a nosotros y a nuestras queridas familias, la tierra no era salvaje para nosotros. En el momento que hasta los animales comenzaron a huir al a
proximarse ellos, entonces es cuando comenzó para nosotros el salvaje Oeste.'

Las fotografías de Curtis contrastaban con ellas: fascinantes míticamente sublimadas, consideradas frecuentemente como típicas de Curtis; son fotografias cautivadoras, románticas, de indios con penachos de plumas, cuyas siluetas destacan contra las nubes de la última luz del día.

Las hostilidades entre las diversas tribus, además de los conflictos con los colonos blancos, fueron para los diversos gobiernos de Washington y para el ejercitouna nueva ocasión de 'pacificación'La expulsión de los indios de sus territorios ancestrales terminó con la batalla de Wounded Knee en 1890. 50 años más tarde, Curtis había puesto por escrito las narraciones de los indios en esa guerra, que hasta entonces solo se habían transmitido oralmente 'Una masacre con todas las de la ley!' asi comentó los sangrientos sucesosde esa batalla, en la que las tropas estadounidenses exterminaron a mujeres y niños.


El fotográfo pronto fue consciente de la influencia de la civilización sobre los indios, circunstáncia que aceptó con dolor. En algunas fotografias por ejemplo, se puede ver los imperdibles que empleó para sujetarlas mantas en las que Curtis gustaba de envolver a sus modelos y de las que sobresalía el rostro de los retratados, fotogénico y marcado por las inclemencias del tiempo. Algunas de las mujeres no están vestidas  ya con los tejidos tradicionales, sino que llevan vestidos de algodón de vivos colores. Y algunas de las danzas tradicionales solo se pudieron fotografiar porque Curtis persuadió a sus anfitriones de que las hicieran expresamente para él. En algunas fotografias puede verse a turistas en el fondo, pues en las oficinas de billetes de la Atcheson, Topeka y Santa fé Railroad colgaban carteles publicitarios que incitaban a visitar a los indios del Suroeste. Para los turistas la danza de la serpiente era un 'Good Show', en lugar de un ritual religioso. ¿Notaría alguno de ellos que entre los danzantes se encontraba tambien un blanco iniciado?
Los Hopis acabaron por cansarse de los turistas, y apartir de 1911 se prohibió fotografiar la danza de la serpiente.
En sus viajes Curtis utilizaba una tienda en la que colocaba sus modelos delante de la cámara. Podía modificar la intensidad y la dirección de la luz cerrando o abriendo una abertura en el techo de la carpa. Los retratos realizados con la ayuda de medios relativamente sencillos, testimonían una vez más que Curtishabía gozado de una formación como retratista profesional, capaz de obtener los mejores resultados en condiciones similares al estudio. En ocasiones Curtis tenía que pagar a los indios para que le sirvieran de modelo, a los Zuñis les pagaba cada vez que posaban 50 centavos, lo que en aquel momento  correspondia a medio salario diario.

Los libros de Curtis contienen numerosas informaciones que no se han transmitido de ningún otro modo, y que mucho menos se habían publicado anteriormente.
El legado del fotografo e investigador se conserva hoy en dia en departamentos de manuscritos, museos y librerias; pero no tubo la amplia difusión entre el gran público que Curtis esperaba. En nuestra memoria han quedado fotos de indios que irradian fuerza y dignidad, imagenes que son buena prueba de la gran variedad cultural.

En la enciclopedia de Curtis las tribus indias estan reunidas por fin en paz fraternalmente. Los fotograbados muestran la herencia de los indios, que forman parte de la historia de America. Las fotografias no son espontaneas, sino idealizadoras y románticas, pero representan un sueño americano, la búsqueda de un mundo mejor, un sueño de orgullo y libertad.









Edward Sheriff Curtis falleció en 1952, a los 84 años de edad.




( Fuente: 'Los Indios de Norteamérica, las carpetas completas.')